martes, 11 de enero de 2011

Pira es la prima del hombre que pasea.

 Hablaba de trivialidades mientras la sombra de un ciprés se reflejaba en su copa suspendida en el vacío. La ropa tendida jamás alcanzaría la sequedad necesaria para ser socialmente aceptada, un grillo valiente había decidido, tiempo atrás, cantar fervorosamente para asegurarse que así fuera. Permanecía en la alienación y entregado por completo a la respiración siempre acechante de la observación inmoral de las olas del mar.

Mantenía un ritmo asequible a su capacidad nerviosa, cada tintineo a la hora cero significa la esclavitud libertaria de trabajar. A golpe de aditivo patrullaba las calles por donde nadie pasa, calles cubiertas de una fina capa de polvo y alguna que otra telaraña que simulaban el paisaje nevado vendido por agencias de viaje -misteriosamente disfrazadas de invierno, tristemente repletas de mentiras en los bolsillos secretos de las chaquetas-.
El agnosticismo era una experiencia ,a la larga, placenteramente investigable, alejada del cielo y cubierta de cerillas que se consumían implacables entre el pulgar y el corazón mientras el índice ordenaba pies de plomo. Durante estas prácticas siempre decidía no reflejarse en los espejos, con ello, cierta inmortalidad rodeaba el engranaje morboso de rasgar el fósforo.

A la luna sólo se va sin banderas.

domingo, 2 de enero de 2011

Disparen.Sin miedo.Susurra.Sangra. ¿Qué hora es?



Bosque de árboles talados a golpe de rayo y un fino hilo enredado.Un leve tintineo de cascabel indicaba que era el momento, comenzaba la carrera, pero en la primera curva un choque frontal se transformaba en meta,final. Sobre el charco colorado ,que había nutrido la tierra, reflejos de relojes. Los árboles comenzaron a crecer impetuosos espantando el salífero sabor que había dejado un largo cementerio de raíces. 

Guárdame el secreto y regresa, sólo es un empate terrestre, un canal repleto de aguas caudalosas. Los corredores habían fracasado y haciendo ademán de su capacidad de huir, se levantaban vacíos de gloria y evitando contacto se marchaban -misteriosamente, sólo una sombra- hacia la falsa protección de los altos edificios a los que no les gusta regalar techumbre.

Entró de puntillas para no hacer demasiado ruido, con un espejo en la mano jugaba a caminar por el techo hasta que un leve mareo todo se deshacía y expandía por el suelo. La cena fría bailó un blues con la lengua celebrando el descompás temporal, tenía un sabor libertario y un cierto aroma de rosas.

La actividad diaria terminaba ya con una instantánea siesta.

Es de día una vez más,el mal humor acompaña al penetrante sonido que hace a los ojos abrirse de golpe, entre la desorientación -recuerda que cambió la brújula por hilo- se recoge las mangas y registra sus brazos en busca de intrucciones,¡eureka! anotaciones breves le recuerdan como se jugaba al escondite, pilla-pilla y demás juegos populares.

Y sigue con sus ciclos, sus paseos y su registro diario: introducir la mano en el bolsillo izquierdo y comprobar que el reloj continúa allí. Todavía a "favorreloj", -aunque ni siquiera exista el concepto-, hoy se pone las zapatillas de velcro.


Feliz año y demás formalidades, compañer@s

martes, 28 de diciembre de 2010

Electroalmatigrama de arañazos

Más vale no mirar, vale más castigarse de cara a la pared. Dibujar y desdibujar el reflejo, mientras la bañera marca el ritmo del oleaje, a la de tres inmersión. Tres y premeditando el corto período que se nos otorga entre el juego y la muerte, respirar profundamente y retirarse la espuma de la cara, calma. Nadie grita, pero una tediosa melodía llena la estancia,magnífica encantadora de aviones de papel y barcos -con iceberg incluido-.

Pánico siempre se acentúa, más vale no olvidarse y dañar con salvaje brutalidad la calma del sístole diástole cardíaco. Deja el vals para el desayuno, bailemos mejor un mambo, el compás se iniciará con una respiración entrecortada y poco a poco los latidos dibujarán corcheas, no preguntes por el pentagrama.
Entre las cortinas una luz blanquecina, el cementerio de faros está abierto, siempre lo está. La avenida de la izquierda -¿entre pulmón y corazón?- guarda un encanto especial, el cielo está cubierto con tela de disfraz roja y el aire destilado a la par que perfumado con un leve aroma a magdalenas rellenas de anestésicos. Casualidad farmacéutica.

Cuenta atrás.Camina hacia atrás, desvístete, despéinate y salta de espaldas. Ahora conteniendo el aliento y en forma de bocanada que desfallece despréndete de una palabra, el suelo está cubierto de plumas y nieve, no duele a pesar de la fragilidad del vidrio al golpear superficies tan etéreas.

Súbitamente un arañazo hace temblar el agua, se acabó el viaje, no se puede hablar de eternidad cíclica con las leguas submarinas en la boca, mejor no dejarse engullir como Anticlea. Espasmo incondicional, golpe craneal, un arañazo dibuja un castillo con puerta en mi ombligo, una gota muy fría cae en forma de foso, déjenme ser el monstruo en la burbuja.

Microfibras y piel. Encharcada de capullos que esperan la eclosión y cayendo de nuevo en la alienación fría y húmeda de los azulejos tan mediterráneos. Cuatro leves pestañeos y pijama con estampado de plantígrados. 
Comenzó el incendio en la cocina, suple las averías de la calefacción e indica que el empirismo terminó.

Predisposición y libertad; fuegos y encantamientos.

martes, 21 de diciembre de 2010

Acupuntura

La esperanza siempre va un paso por delante,es el plato de la mesa que los comensales pasean ansiosos, unos con gula,otros con miedo y un breve número con un irado asco. 




Todo parte de cierta pizca de creencia dogmática y otra parte que mezcla las antítesis de la realidad. La acupuntura es una práctica vital practicada con cierta evidencia rutinaria por aquellos que andan doloridos por los rincones de menos luz de la ciudad. Es una pseudociencia delicada, hay que calcular a la perfección cada meridiano de la piel, cada curva, cada persona, un error podría ser fatal, podría desbocar sentimientos, descontrolar aquello que perfectamente ordenamos en nuestro interior para que no cause problemas. 
Si estás constipado, si te cuesta respirar, si tus ojos crean terroríficas ilusiones en las que las paredes te devoran en soledad..., coje la agujas más grandes y atraviésate la columna vertebral, el pecho, el ombligo, y por supuesto no olvides la nuca. 


Te irá terriblemente bien, abrirás en canal aquello que deberías guardar en los arcones del mar más profundo, sujetarás entre tus manos una crisálida en eclosión y si las cosas se tuercen siempre te puedes zurcir como un calcetín desparejado. Bueno, siempre, siempre, NO. 


Como consejo de quien nunca sabe darlos, creo que escuché que a veces al resto de antropomorfos experimentan sus habilidades con las agujas, así que a modo de dardos los lanzan con puntería certera. Precaución, a menudo dañan primero.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Hola.



La ve caer desordenada por la pequeña grieta que se abre en el rincón, se ocupa de llenar el hueco que la araña dejó al marcharse hará un par de días. 


El silencio le llena la boca, la cabeza rápida y ágil está sometida a ciertos estados dictatoriales que guarecen la calma -inexistente en realidad-. La música de la lluvia ameniza la danza nocturna, se ha constipado por vivir.
Tiene cierta inclinación por los puntos, principio y fin.Tras haber recorrido los meridianos de su pelo,un destello le recuerda un punto esencial y secreto, el punto 0. Y como si de un chiste sin gracia se tratará, se abre el telón y en medio de la escena aparece frente a un teatro decorado en rojo,vacío. En su mudez intenta explicar aquello que la cubre en la somnolencia nocturna, pero el mundo va deprisa y no hace pausas para respirar.


Ella respira mucho,en exceso.Tiene el noble apasionamiento preso en el oleaje vital y se convierte con demasiada frecuencia en tornado voraz que quiere atravesar con fuerza y decisión las calles, con los problemas y asuntos esenciales bien controlados en algún derivado del kíbisis divino, pero con el acento del fracaso un jardín sobre su piel los guarece con bajo interés.


Nadie habla de su gran ejército de lepidópteras por considerarlo débil e inútil...,pero ajena a ello libra batallas pacíficas que curan y sacian a su alma.


La verdad es que no sé si está loca o imbécil, la conocí al pasar por delante del espejo y me provocó cierta gracia llevarla aferrada al cuerpo insulso. Sin evitarlo, ciertas redes conducen a Roma.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Botas de agua.

Hoy es treinta de noviembre, tras el cristal llueve y aún me lamento por no haberme regalado aquellas botas de agua verdes. Hace días que no frecuento ni el cielo ni la tierra, mi ausencia es efímera, inteligible. Entre el paréntesis de la fatalidad más hermosa he conocido el punto cero, el cúmulo donde todos los sentimientos que fluyen, confluyen. 


Creo que el tiempo no me ha regalado ningún centímetro, pero a cambio me ha concedido algún trato furtivo y un estirón hacia el abismo, aprendiendo todo aquello secreto, todo aquello que produce los choques de la cabeza contra el techo, sublime.


Las cosas cambian siempre, Heráclito decía que nadie se baña dos veces en el mismo río, yo soy más de mares. La policromía es una buena filosofía, la estabilidad se encuentra en el punto central de la inestabilidad, evitaré los angrelados en la decoración perceptiva, evitaré evitar a la vida.


Me gusta caminar descalza, los botones que se descosen y vivir.


Hoy es treinta de noviembre, empieza entre palabras amables, hoy cumplo años, o eso espero.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Tocado, hundido, agua.



Jugaremos a los barquitos, te enseñaré las casillas donde armé mi flota de perdedores y fracasados marineros llenos de mar y cielo. Tramposa miraré las posiciones donde esconderás a tus barcos y tras esto la naumaquia estallará entre fuegos artificiales y una extrema nocturnidad.

Cabeza fría al horno, comienza la partida, frente a frente -cegados por el vapor de los barcos-, un a siete resuena en el alma que se confiesa con un tocado. Se estremece, la partida mantiene expectante a una bandada de animales pintados con una gran precisión, entre la confusión un be tres se le escapa por los labios,  hundido. El agua enfría los pies.

Distancia premeditada, sentados de cara a la pared, pared con pared, calzados de cemento continúan la partida. E seis, ce ocho, de cinco..., una larga combinación de letras y números, un largo silencio mientras la flota espera órdenes. No hay respuesta. 

Fuerza ebria, no hay juicios, hay plumaje de alas que no caben bien por los marcos de las puertas. Un desordenado discurso de ideas concluye con una derrota común, los marineros se dan las manos y ordenadamente se tiran por la borda. Finalmente un efe cinco se dibuja en las comisuras,dan con el agua, por fin con el agua.

Tocados, hundidos y el agua, escalofríos, vértigo para enfermos de acrofobia. Y ahora, que me diculpen los moralistas que se quitan a conciencia cada motita de arena que se acomoda en sus brillantes zapatos. Pero frente a un acantilado gélidamente pasional ,lo único celestial es el pedazo suspendido entre el suelo más amable y el mar más profundo, todo aquello que se mencione más, no será más que un dogma disfrazado.

Juguemos a los barquitos, hundamos la flota.

 
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