viernes, 2 de julio de 2010

Azucarado

Las manos suicidas al aire, la cabeza sumergida en imágenes declinadas como el sustantivo latino dominatio-onis, los ojos se escapan al horizonte que ya no es más que la habitación de al lado. El cuerpo asqueado por verse dictado se abandona a un estado paranormal entre lo inexplicable y el adoradísimo absurdo. Alienación -temporal, accidental o permanente-.

Hijos legítimos de
πάθος, patéticos a los que el destino- veáse también otras fuerzas curiosas- les tatuó esperanza en el alma. Orgullosos de ello, inocentes, creyentes acérrimos del lema podemos cambiar las cosas.

5 comentarios:

# Soяα # dijo...

A veces es mejor luchar por lo que se cree que no dejarlo pasar. Si se lucha, puede, que aunque sea lo más mínimo, cambie algo. No digo en el mundo porque puede que no, pero algo dentro de ti sí.

Hay gente que ese valor no lo tiene por eso necesita apoyarse en alguien por muy "irreal" que parezca.

Pero cómo siempre se dice, hay gente y gente.

espero no haber hecho el tonto con este comentario... si lo hice, esto seguro que no lo es (por lo menos para mi):

teQuierou ~ <3

Apple dijo...

todos podemos cambiar las cosas cuando tenemos la fuerza necesaria para hacerlo!

nada ni nadie nos cambia... solo nuetros errres!


caray amo tu manera de escribir y tus fotos!

Patri Hache dijo...

Sí, creo que podemos cambiar las cosas =)

PD.: Gracias y otra vez vez gracias por pasarte por mi blog :D
A veces la brevedad expresas mucho más que un montón de palabras vacías.

Miguel dijo...

Las cosas no son como son sino como tienen que ser. Y nosotros, desde nuestro torpe estado eventual, no podemos cambiar las cosas, sino solamente saborearlas, si son dulces...

Un beso.

Lucía dijo...

Yo soy de las de intentarlo, siempre.
Un beso!

 
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