La dulzura inunda cada rincón de mi alma, colmada ayer de abrazos y besos, de conocidos y desconocidos. Entre bambalinas uno tropieza con facilidad hacia el llanto con aquellos cables que no se ven con los ojos abiertos y con la máxima luz, la responsabilidad es una roca en los hombros que explota creando mil estrellitas al ver las palabras escritas bajo la inspiración de una cabeza totalmente estúpida.Pero es precioso, ves bailar a las palabras, están vivas, sienten, cantan, lloran, se enfadan, es magia creada por unos esclavos dedos que sin cesar apretaron unas teclas predispuestas a ser pulsadas, es magia de la de verdad.
Y fue así entre bambalinas que me enamoré de cada uno de vosotros, de aquella que me saltaba encima, de aquel que soportaba con gracia mis golpes , de aquella que hacia de mamá, de aquel pedazo de artista que robaba un reloj, de aquella que desde arriba lo predisponía todo...de todo, me enamoré y cautive, sentí la palabra sentir, y quedé presa de una sensación ,de nuevo un Estamos vivos llenó mi corazón con la fuerza de un Cridem fort.
Desde bambalinas gocé de un público magnífico, de niños que te abrazan, a viejos recuerdos que momentáneamente se vuelven simpáticos entre la euforia, también de habían de los que siempre estaban por compromiso, ayer por gozo, de los que nunca te esperabas, de las que no te fallan, de sonrisas, risas, y aplausos, un público inmejorable que se alzó mientras nosotros nos deberíamos alzar por ellos.
Una aprende muchas cosas en tres años haciendo teatro, haciendo algo, dando vida y viviendo. Estoy orgullosa de todos porque sé el esfuerzo que ha supuesto y eternamente agradecida de que obra tras obra continuéis creyendo en esto, en los guiones ( a pesar de estar escritos por alguien como yo ..., que bueno...), en nuestra capacidad, en que podemos mejorar las cosas.
¡Qué narices entre bambalinas no me enamoré, ya lo estaba!
Voy a limpiarme las lagrimillas una vez más...



